domingo, mayo 27, 2007

Ampliación de el Prado

Una mañana estupenda, cámara en ristre, para visitar la ampliación del el Museo del Prado. Vengo en buena disposición- le digo a mi bella acompañante. Unos simpáticos alumnos de último curso de arquitectura, vestidos con una llamativa camiseta roja en la que se lee "abierto", en grandes letras blancas, nos dan la bienvenida y nos van contando:

Los esfuerzos de Rafael Moneo por hacer parecer liviana la robusta estructura de acero del lucernario central.

La genialidad de Rafael Moneo de dejar a la vista, como testigo, sólo una parte de camisa externa de hormigón.

La astucia de Rafael Moneo al permitir al perdido visitante tener siempre una referencia de la luz exterior.

El detalle de Rafael Moneo de utilizar luz natural como fuente principal de iluminación de las obras.

La preocupación de Rafael Moneo de diseñar siempre unos edificios "vivibles" y agradables.Y muchas cosas más.

Y es que lo controvertido de la obra requiere acciones de relaciones públicas como esta y requerirá muchas más.

La verdad es que una vez dentro, y si has llegado sin reparar en la mole de ladrillo y piedra más idicada para sede de un ayuntamiento de provincias, en las chispas que saltan entre la iglesia de los Jerónimos y el nuevo edificio y en lo desentonado de algunos revestimientos de gratito en el hall de entrada, la experiencia nos es mala. Especialmente una vez recibidas las explicaciones de todos los esfuerzos hechos (y pagados).

Y yo sigo preguntándome ¿no hubiera sido mejor contribuir al desarrollo de otras zonas de Madrid distribuyendo la colección entre varios edificios?, ¿no hubiera sido más barato escoger para ello algún edificio de más sencilla adaptación?, ¿no mejoraría la experiencia de la visita al museo la deslocalización de parte de la colección evitando de esta forma la concentración en un sólo punto de la ciudad ya saturado?, ¿no contribuiría más a la conservación del patrimonio arquitéctónico la utilización de algún edificio alternativo?

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sábado, abril 07, 2007

Los tres estados de la sabiduría

Desde hace tiempo, no mucho, si me descuido me encuentro explicándole al que tenga más cerca mi teoría sobre los tres estados de la sabiduría:

Primer estado: No sé nada pero creo que sé bastante (si no todo). En este estado se está hasta que acucian la necesidad o la curiosidad de saber.

Segundo estado: Sé poco y, sobretodo, voy sabiendo todo lo que me queda por saber. En este estado se está la mayor parte del tiempo.

Tercer estado: No se nota que se ha salido del Segundo Estado a no ser porque los que te rodean comienzan a reconocer tu autoridad.

sábado, enero 22, 2005


Por fin ha llegado a Madrid la franquicia de juguetes eróticos para mujeres "Insidewoman"

martes, octubre 05, 2004


eXoticeRotic

¿Dónde tendrá la cabeza?

miércoles, septiembre 15, 2004

Nudo analógico de tráfico digital


Esto me recuerda el slogan de una campaña institucional de la Generalitat que decía: "El trabajo mal hecho no tiene futuro, el trabajo bien hecho no tienen fronteras". Con esta lamentable imagen inicio este blog. ¡¡Viva lo cutre!!